Hay que abrir el KGB - POLEMICA - EL PERIÓDICO,

POLÉMICA

XAVIER SOTO I CORTES

Primer secretario de la Joventut Socialista de Catalunya. Diputado en el Parlament.




Nadie que esté en sus cabales se ha planteado cerrar el Camp Nou o el campo de Sarrià, pese a los problemas que generan. Al articulista no le duelen prendas ideológicas para criticar al ayuntamiento por el cerrojazo al KGB, un local nocturno de estructura ejemplar y sin conflictos en su interior. La Barcelona de tots, viva y emprendedora no va por este camino.






            Hay que abrir el KGB

SOPLAN malos vientos en la ciudad de Barcelona. El cierre del Kiosc General de Barcelona (KGB), la amenaza de cierre que pende cual espada de Damocles sobre otros locales nocturnos y la decisión de los consejos de distrito de Gràcia, Sarrià y Ciutat Vella de paralizar la concesión de nuevas licencias de apertura de discotecas, pubs y bares en general son una mala noticia para todos los ciudadanos. Dejando de lado la decisión - del consejo de distrito de Ciutat Vella, que se ha de entender dentro del difícil contexto de degradación que vive esta parte de la ciudad, el resto de decisiones es una marcha atrás respecto de los propósitos, reiteradamente explicados por el equipo de gobierno del ayuntamiento de Barcelona, de hacer una ciudad más alegre y viva, más dinámica y emprendedora.


   Especialmente por las circunstancias que lo han rodeado, el caso del cierre del KGB es un ejemplo de torpeza política y de falta de sensibilidad sin precedentes en la gestión municipal. El motivo aducido, sobrepasar la capacidad de aforo del local la noche de Fin de Año, es una auténtica broma pesada que muestra bien a las claras que se ha buscado una excusa, ya que el local cumplía perfectamente todas las ordenanzas municipales. La imagen del día 31 con la Guardia Urbana en la puerta del local contando la gente que entraba, para ver si se encontraba un motivo de cierre es sencillamente patética.

 

     Pero hay que evitar que los árboles no nos dejen ver el bosque. El cierre del KGB será un caso paradigmático si se quiere, pero no aislado. Es un local más a añadir a la ya larga lista de locales clausurados en Barcelona y otras ciudades de Catalunya. El cierre del KGB tiene precedentes clarísimos en la ciudad de Lleida y en la también patética imagen del ciudadano Freixes, metido ahora a concejal Torquemada.


     Son muestras de la clara discriminación que sufren hoy las manifestaciones culturales juveniles. Porque nadie se ha planteado nunca, al menos nadie que esté en sus cabales, el cierre del Camp Nou o del estadio de la avenida de Sarrià, que desde luego generan 100 veces más ruidos a los vecinos y generan multitud de problemas de todos los órdenes al conjunto de la ciudad (orden público, limpieza, problemas de acceso a la ciudad, y los costes económicos que todo ello comporta al bolsillo de los contribuyentes).


     Es evidente que la vida ciudadana es compleja y que es necesario que convivan en ella armónicamente todos los ciudadanos. Es necesario respetar el derecho al descanso de los vecinos, pero también es necesario proteger el dinamismo empresarial, o que los jóvenes puedan divertirse. Es un consenso permanentemente frágil y que cuando se rompe, como en este caso, toda la ciudad sale perjudicada.


     Es necesario recuperar este consenso. Para ello es imprescindible retirar la sanción e iniciar inmediatamente el diálogo. El problema es fácil de solventar, ya que KGB cumple perfectamente todas las ordenanzas. El problema radica únicamente en el jaleo que se monta al salir la gente del local.


     Este problema tiene solución relativamente sencilla. Desde la presencia intimidatoria de la Guardia Urbana, la concienciación de los jóvenes de que no se ha de montar follón al salir, que los empresarios contraten porteros que lo impidan, buscar un horario más adecuado, etcétera.


     No puedo dejar también de expresar mi preocupación por la flagrante contradicción que supone que un consejo de distrito cierre un local que tenía previsto celebrar en las próximas semanas unos conciertos organizados por la propia área de Juventud del ayuntamiento.


     El otro dia leia uno de los últimos libros de la colección Dialegs a Barcelona, en el que Oriol Bohigas y Oscar Tusquets explicaban que algunos locales nocturnos, entre los que citaban al KGB, constituían uno de los exponentes más interesantes de lo que se hace en estos momentos en Catalunya en el campo del diseño y del interiorismo y de la propia arquitectura, y que no tenían nada que envidiar a lo que se hace en la ciudad de Nueva York. Un testimonio tan autorizado como éste debería hacernos reflexionar.


   SON muchos los que como yo han visto en la figura de Pasqual Maragall una posibilidad de huir de un clima provinciano que nos asfixia, que hemos visto en él la posibilidad de recuperar la alegría y el dinamismo de la ciudad. De nuestro alcalde depende que pueda haber una salida positiva a esta situación. Amén.



EL PERIÓDICO, posiblemente dias después del 10 de febrero de 1988.




Comentarios

  1. Interesante artículo en todas las generaciones hay problemas entre el ocio nocturno jóvenes y vecinos

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