Edad penal: una situación anacrónica Xavier Soto

 P O L É M I C A

        Edad penal: 

       una situación 

         anacrónica

           Xavier Soto

    Primer secretario de la JSC y diputado al Parlament de Catalunya


UNO de los principales problemas que tiene hoy planteados la sociedad es la existencia de un numeroso grupo de jóvenes menores de edad con dificultades de adaptación. El consumo de drogas, las conductas asociales a temprana edad y la llamada delincuencia infantil y juvenil son las consecuencias, las manifestaciones en la superficie de lo que algunos han Ilamado el iceberg de la juventud: dificultades en la enseñanza, en el acceso al trabajo, en el entorno social-familiar. Y, en ocasiones, los remedios que se ofrecen para los problemas de superficie no hacen sino agravar las dificultades de raíz. Un ejemplo paradigmático es la situación en la que se encuentra en España la mayoría de edad penal, fijada paradójicamente en los 16 años. Es decir que entre los 16 y los 18 un joven no puede todavía votar, pero sí puede ir a la cárcel. No cabe duda de que el castigo que hoy sufre este joven menor, cumpliendo penas en los centros penitenciarios, no hace sino agravar las dificultades de raíz, siendo mucho más difícil su inserción futura en la sociedad.

     La triste y anacrónica situación actual no es fruto de la dejación arbitraria por parte de la Administración y del poder legislativo, sino en gran medida de la presión que la mayor parte de la opinión publica ejerce para que el joven delincuente sea apartado y castigado. Nos hallamos, por consiguiente, ante un problema de concienciación social. En este sentido, cabria recordar el carácter conservador y reaccionario de aquellas concepciones que ven en la victima de una sociedad desigual y conflictiva al causante primero de cuantos males afectan a la paz y la libertad ciudadanas. En buena lógica, con una visión progresista, debiera dejar de castigarse a estas victimas para ayudarlas, buscando los mecanismos más eficaces para reinsértalas en la sociedad. El movimiento juvenil de carácter ético que se está imponiendo hoy día en gran parte de Europa (también por aquí) debería combatir más la presión social que empuja a que las instituciones sean cerradas y duras.

     Los jóvenes socialistas solicitamos que, superando el arcaico marco legal que supone la vigente ley de tribunales tutelares de menores de 1948, una nueva ley dé una respuesta más justa y eficaz al problema de los menores inadaptados; ello debe pasar por la fijación de la mayoría de edad penal a los 18 años, acabando con la aberración que supone que cualquier muchacho o muchacha (pensemos en alguien concreto, hijo o hermano nuestro) de 16 años tenga que pasar largas temporadas en las escuelas de delincuencia que todavía son muchas cárceles catalanas y españolas. Qué duda cabe que ello exige, prioritariamente, la progresiva satisfacción de todos los derechos y necesidad sociales, disminuyendo así los motivos del conflicto.

     En Catalunya, los motivos para el conflicto (mezcla de conflicto entre clases sociales y entre generaciones) se agravan en comparación con otros territorios del continente. Las bolsas de marginación que suponen los barrios populares de muchas poblaciones del país (en especial, en la conurbación barcelonesa), siguen ahí, precisamente cuando llegan al periodo juvenil quienes nacieron en el boom demográfico de los 60.

     UNA enseñanza pública totalmente deficitaria, índices de paro alarmantes y problemas de toxicomanías son diferentes aspectos de una misma problemática, que exigen una política integral y coordinada por parte de una administración autonómica que tiene elevadísimas competencias en materia de enseñanza y juventud. Tras seis años de gobierno conservador en Catalunya, siguen ahí enormes problemas de marginación juvenil, ante lo cual el Consell Executiu sigue sin plantearse, por ejemplo, la mera existencia de una comisión interdepartamental de juventud, al estilo de las que existen en otros países y en otras administraciones del Estado. Por ello, una campaña como la que desarrollaremos en favor de la edad penal a los 18 años también debe ser una campaña contra quienes, con su desidia, retrasan la solución a los problemas de la juventud marginada.



Recorte de EL PERIÓDICO, sin cifrar fecha.




Comentarios

Entradas populares de este blog

En record del Congrés de “Les Sortides del Túnel”, 40 anys després

Libro: Moments del socialisme català. Josep M.Sala.

Biografias