Los jóvenes socialistas reclaman una ofensiva contra la heroína
CATALUNYA
No pasan del poder. El poder es impensable, pero puede ser sensible.
Las Joventuts Socialistes de Catalunya han elaborado una amplia campaña de señalización ante la próxima batalla electoral que se avecina, para comprometer al poder en la resolución de los problemas que cercenan a los jóvenes.
Caballo fundamental de esta ofensiva joven será, precisamente, la lucha contra “el caballo”.
Foto: El caballo mata
Los jóvenes socialistas reclaman
una ofensiva contra la heroína
La inminente campaña electoral será aprovechada por las JSC para exigir que se promuevan soluciones a los problemas de la juventud
LOS “cachorros” socialistas son, en los últimos tiempos, piedra de escándalo para las mentes bienpensantes de este pais. Su campaña en la tolerancia en el consumo de drogas “blandas”; su decidida y enérgica postura en contra de la presencia de España en la OTAN o su defensa , sin embages, del amor libre, incluso en los cárteles siembran el desconcierto en los esquemas mentales de sus “mayores”, que estás ahora en el poder central.
Xavier Soto, secretario general de las Juventuts Socialistes de Catalunya (JSC) ha explicado a Diario de Barcelona los rasgos generales de la campaña de sensibilización que aprovechando el tiempo electoral que se avecina, van a emprender para hacer entrar a los políticos profesionales en la aguda problemática de la juventud.
Sin escrúpulos, «Descarado, sabemos que los votos de los jóvenes son importantes y vamos a presionar para que se recoja nuestras aspiraciones».
Aspiraciones que se circunscriben, ante todo, en forzar a la Administración -en su conjunto- a practicar una política intervencionista en campo de la juventud. «Aquí nadie ha hecho nada por nosotros. Sólo algunos ayuntamientos, y de forma aislada, han promovido iniciativas para poner a los jóvenes en marcha y facilitarles vías de promoción dignas. No ha existido, y mucho menos desde la Generalitat, una visión global de política juvenil. A los jóvenes, sobre todo a los del cinturón industrial y a los de los barrios populares de Barcelona, se les margina desde las instituciones de poder, y con frecuencia, no se les deja otra salida que el pasotismo, delincuencia o la droga».
Xavier Soto lo tiene muy claro: «Los "punks" son hijos de la clase media. Y ya no digamos los que están en el rollo del "techo": hijos de papá. Los jóvenes de los barrios populares tienen su música: el rock». Y recita aquella canción que empieza; «Es noche oscura./ Pasa el camión de la asegura./ Y tú no entiendes mi rock». El numen.
El rock forma parte de la campaña de sensibilización de las JSC: «Debajo de una piel
de cuero hay una piel sensible». «Un sintetizador vale 300.000 pelas; una guitarra eléctrica, cuatro chavos», es otra de sus frases. Que la Administración proteja, impulse y ayude a los «rockeros» que empiezan. Xavier Soto no entiende cómo la Generalitat no ha concedido todavía los diez quilos necesarios para crear un sello independiente que permita a los músicos jóvenes darse a conocer.
«Al fin y al cabo estamos destinados a ser los que llevemos las cosas de este país en el año 2000. Si no se nos incorporara ya al proceso de reconstrucción nacional de Catalunya, el país lo tiene mal. No se está preparando el relevo generacional y esto es grave».
Las drogas. Factor fundamental para circunscribir la vida de los jóvenes de ahora. «Hemos defendido la despenalización de las drogas "blandas". De aquí no se mueven. Pero sí está claro que el caballo o la heroína mata. Y antes de matar, anula. «Pretendemos que la Administración emprenda una campaña informativa amplia para combatir la heroína. Está matando a la juventud. El caballo está cumpliendo la misma función social que antes tenían las guerras o el hambre: diezmar a las nuevas generaciones que suben. Un "yonqui" no tiene más que 10 o 20 años de esperanza de vida. La heroína асаba cargándoselo».
Otra de las propuestas con la que los «cachorros» quieren jugar fuerte es el paro y, por consiguiente, el trabajo. Comprometer al poder a la puesta en marcha de un plan piloto, que comprenderá de entrada diez municipios, para crear -en un plazo de seis años- 30.000 nuevos puestos de trabajo para los jóvenes (mediante cooperativas y prestación de servicios) figura en el programa de actuación que han elaborado las JSC. J. Reixac
Una Dirección General que
«no se entera de lo que pasa»
Hablar de la Dirección General de la Juventud de la Generalitat es poner el dedo en la llaga. No ya por lo de Lés y CEDADE o por haber primado descaradamente a determinadas organizaciones -como el Servei de Colònies- en detrimento de otras, sino porque no se enteran, en expresión de Xavier Soto. «Los de la Generalitat no se enteran de lo que pasa con los jóvenes de Cornellà o Santa Coloma».
Está claro que cualquier política juvenil desde la Administración debe contar con los jóvenes. El gran salto a dar es la promoción del asociacionismo juvenil, pero no bajo los parámetros clásicos, sino a partir de lo que está en la calle. «Fomentar el asociacionismo desde realidades como el rock, el deporte, la escuela o la universidad, los Casals de Joves... inyectar alicientes y medios a las ansias de libertad y felicidad que tenemos todos. Por aquí tiene que ir una política de juventud desde la Administración».
Las JSC tienen archivados casos flagrantes que han acompañado la gestión de la actual Dirección General, subvenciones a entidades extrañas como el Orfeó Lleidatà o asociaciones de padres; descompensación entre las subvenciones concedidas a comarcas y las concedidas a las ciudades del cinturón metropolitano, etcétera.
Cuestiones de cajón como la creación de una comisión interdepartamental que coordine, a nivel de las diversas consellerias, todos los temas relacionados con la juventud brillan todavía por su ausencia. Las iniciativas que han tomado algunas ayuntamientos están huérfanas de una ayuda oficial más comprometida y de unas pautas de coordinación necesarias.
«Tenemos la sensación de estar viviendo un naufragio en el que unos pocos tienen plaza en las barcas de salvamento y están pegando remazos contra los que intentan subir.
¿Por qué no hacemos un transatlántico en el que quepamos todos?», Xavier Soto dixit. J.R.
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4 DIARIO DE BARCELONA - Viernes, 21 de octubre de 1983
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